¿Tu sensación de hambre es real o te la inventas?

Hablemos del hambre

Hace poco escribía un post en mi Instagram donde hablaba de mi visión acerca de lo que se suele denominar «Hambre Real».

Resulta que en esta sociedad, parece que nos hemos olvidado de la sensación de hambre, porque hemos pautado unas horas concretas en las que debemos comer, e incluso un número de veces al día, por ejemplo 5 veces.

Eso hace que lleguemos a la hora de la comida con poca sensación de hambre en muchos casos y hemos desayunado por la mañana bien temprano y nos hemos tomado «el café de las 12». Pero la verdad es que no estoy muy de acuerdo con esto porque realmente, si es algo que hacemos todos los días, la probabilidad de que sintamos hambre o ganas de comer es bastante alta. Tu cuerpo sabe que va a recibir alimento a las 2 de la tarde, y probablemente a las 13:30 ya está empezando a hacer la digestión haciendo que tu boca segregue más saliva (sí, la digestión empieza incluso antes de comer).

Así que digamos que lo que tenemos es un hambre «por costumbre», pero ese hambre está ahí, la sentimos igualmente. Por eso, cuando hablamos de hambre real, estamos añadiendo probablemente un peso de culpabilidad a quien tiene de verdad esa sensación de hambre a todas horas ya que puede pensar que no controla sus sensaciones o que no es capaz de pasar más horas sin comer.

Realmente yo siempre me había sentido así, y aún a día de hoy, mucho más acostumbrada a regularme, sigo teniendo sensación de hambre muy a menudo. Pero ahora ya conozco los mecanismos que regulan esta sensación y te aseguro que la cosa ha cambiado mucho en mi vida.

Antes, daba igual a la hora que me levantase, lo primero que hacía era tomarme mi desayuno que consistía en un café con leche y pan con aceite, en la mayoría de los casos. Y eso podía ser a las 7:30 de la mañana.

Ahora, aunque me levante a las 7, como mucho tomo una infusión o un café muy pequeño solo o con un pelin de leche de almendras (que realmente es lo que me sobra tras poner el café en el termo porque me estoy preparando mi desayuno para después). Suelo desayunar sobre las 10, cuando ya he hecho mis 12h de ayuno. No suelo hacer más ayuno que ese.

Ya no siento esa necesidad de comer algo nada más levantarme, ¿Cómo lo he conseguido?.

Te cuento las claves para que puedas ser tú también capaz de hacer lo mismo:

– He aprendido que dejar un descanso entre comidas es muy importante para mi salud digestiva, por lo que ahí está mi motivación principal a la hora de frenar mi costumbre de comer (al menos 4h y las 12h de ayuno nocturno).
– Cuando he sentido las cosquillitas del hambre, he aceptado su presencia y no he ido inmediatamente a aliviar esa sensación negativa. Aquí a veces al rato se me pasaba esa sensación, o a veces se hacía mayor, pero sabía que quizás tenía que esperar solo media hora más y ya podría comer algo, así que aguantaba el malestar que me suponía tener el deseo de comer algo y no hacerlo. Porque sabía que ese hambre era por costumbre, y que mi cuerpo no iba a sufrir ninguna consecuencia negativa al no hacer caso de esa sensación inmediatamente. Con el tiempo me acostumbre, y no te creas que me costó meses, es cuestión de días, quizás una semana o poco más.

Entonces, una buena combinación entre:

Tener un buen motivo + Aprender a aceptar sensaciones que no nos gustan + repetirlo en el tiempo = capacidad de control sobre nuestros actos
Esta fórmula realmente aplica para todo, dejar de fumar, dejar de comer dulces… En el momento en el que sabemos que no pasa nada por tener una sensación negativa, y que el poder de control lo ejercemos con nuestra mente, todo cambia.

Y al fin y al cabo, esto es un básico de la psicología, es el condicionamiento clásico. Igual que el perrito de Pavlov salivaba cuando escuchaba el silbato que indicaba comida, y con el tiempo empezó a salivar antes incluso de que tocara, nosotros podemos condicionar a nuestro cuerpo a que se acostumbre a añadir más tiempo entre comidas, simplemente insistiendo un poco, encontrando un buen motivo para hacerlo y sabiendo que al principio no es agradable, pero después todo pasa.

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