Aprende cómo tus emociones y tu digestión pueden entrenar juntas.

Si algo tengo claro es que quiero enseñarte cómo tus emociones y tu digestión forman parte del mismo equipo. Si uno juega mal, el otro también pierde el partido.

¿Para qué necesitas aprender esto?

Para que esa inflamación, esas malas digestiones y esa mala relación con el cuarto de baño no condicionen tu vida.

En definitiva, si consigues que tus emociones no te jueguen una mala pasada, tu digestión dejará de ser un problema tan molesto. 

Jugando en equipo es como se ganan los partidos. 

Y créeme que sé de lo que te hablo porque lo he sufrido en primera persona. 

Pero antes de contarte mi historia con los problemas digestivos, déjame que te aclare algo. 

No soy la típica paciente reconvertida a coach a raíz de su enfermedad. 

Lo digo porque en este mundo de las emociones, hay pacientes que se empoderan tanto que deciden hacer algún cursillo y se autoproclaman coaches sin tener una buena base de conocimiento sobre el funcionamiento del ser humano.

Tengo más de 15 años de experiencia en emociones y salud integral.

Soy psicóloga de la salud, de la salud digestiva.

He trabajado en diferentes ámbitos de la salud como la oncología, la cirugía bariátrica, la fertilidad. Por eso, entiendo lo que le ocurre a una persona cuando pasa por un proceso gordo en su salud como es un cáncer. 

Conozco perfectamente las bases de cómo funcionamos las personas cuando nos miramos a un espejo y no nos reconocemos. Y también sé qué camino hay que recorrer para salir de los pozos más oscuros en los que te mete tu mente cuando algo como la salud falta.

Y no me licencié antes de ayer, llevo trabajando con las emociones y la salud integral más de 15 años.

Así que, aclarado este punto, te cuento cuál es mi historia.

Durante mucho tiempo, cuando terminé la carrera, me pasé meses de consulta en consulta, acumulando cajas de omeprazol, pantoprazol, nosecuantosprazol… para nada. 

Pinchazos, analíticas, gastroscopias, ecografías…. “Todo está bien” me decían, pero seguía teniendo malas digestiones, hinchazón, diarreas diarias, erupciones en la piel… no podía pensar con claridad.

Por fin llegó el día en el que una doctora bien actualizada decidió ir más allá y me hizo pruebas de intolerancias y ¡pum! Ahí estaba: una intolerancia a la fructosa y al sorbitol como un piano.

Ahí empezó mi recorrido por los diferentes tratamientos. Idas y venidas. Recuperaciones y recaídas. Una tanda más antibióticos, pero ninguna pauta más allá de “no comas fructosa”.

Hasta que, por fin, tras mucho estudiar y aprender, comprendí que no estaba atendiendo mi salud de la forma en la que de verdad hay que atenderla.

Quería quitarme mis síntomas digestivos y no me había dado cuenta de que lo estaba haciendo sin atender la parte emocional. 

Qué cosa, trabajaba a diario atendiendo la parte emocional de otros problemas de salud, y no pensé en que este problema también lo necesitaba. Porque a priori no es tan grave como un cáncer, pero es muy invalidante, no te permite hacer tu vida normal.

Ahí se encendió mi bombillita y decidí hacer una intervención integral.

¿Cómo?Decidí mirar todas las diferentes áreas de mi vida y consideré mi cuerpo y mi mente como un todo.

Hice terapia, empecé a entrenar, aprendí a meditar, bajé el nivel de exigencia, cambié mi forma de alimentarme… ¿Resultado?

Una versión de mi misma muuuucho más saludable y serena. 

Y sin problemas digestivos.

La clave estaba en entender cómo mis emociones y mi digestión formaban parte del mismo equipo. Fui su entrenadora en vez de su contrincante.

Así que, si tú también quieres dejar de pelearte con tus digestiones y con tu cabeza, y entrenarlos para que pasen a formar parte de un mismo equipo ganador, este es tu sitio.

Si queremos de verdad tener un equipo ganador, primero debemos conocer cómo son nuestros jugadores y qué relación tienen ¿no? Por eso, he diseñado un test que te va a permitir saber cómo tus digestiones afectan a tus emociones. Conocer cómo te está afectando todo esto es el primer paso fundamental para poder conseguir lo que realmente quieres, que tus digestiones no te amarguen la vida.

Para hacer el test solo tienes que suscribirte a mi newsletter y te lo envío a tu correo.

Y no solo lo digo yo, hay muchas personas que han conseguido entrenar bien a su mente para tener mejores digestiones, te pongo algunos testimonios por aquí: