Haruki Murakami dijo:

«Sólo en contadísimas ocasiones encontramos a alguien a quien podamos transmitir nuestro estado de ánimo con exactitud, alguien con quien podamos comunicarnos a la perfección. Es casi un milagro, o una suerte inesperada, hallar a esa persona».

Imagina, alguien con quien hablar hasta de tu caca sin ningún tipo de barrera o complejo.

Puede que necesites hablar de cómo haces caca, o puede que no.

Pero de lo que seguro que necesitas hablar es de cómo te hace sentir eso.

Del miedo que te da salir fuera y que no haya un baño cerca por si te da un «apretón». O de los días en los que las excursiones al baño son constantes.

De que el olor de tus pedos es radiactivo y te avergüenza.

De que cuando vas al baño por las mañanas tu caca sale como si fuera una explosión y te toca limpiar la taza del wc con esmero, y cada vez te preocupa más no recuperar tu salud digestiva.

O de los días que pasas sin ir al baño y te duele la barriga, la sientes pesada y te afecta hasta en tu estado de ánimo.