Mi peregrinación hacia la salud digestiva desde el SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado).

Esta soy yo, Marina Rodríguez Conesa, fui diagnosticada de SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado).

Te hablo desde dos puntos de vistas muy significativos, como profesional y como paciente.

Hace unos años, tras más de un año con gases, diarreas, dolores de barriga, indigestiones, malestar… fui diagnosticada de intolerancia, a la fructosa/sorbitol, muy significativa y una curva de intolerancia a la lactosa en el límite.

Tras ese diagnóstico, continué haciendo pruebas y vimos que el origen era un sobre crecimiento bacteriano en el intestino delgado, más conocido como SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado). Por aquellos entonces, no se hablaban de dos gases ni nada, simplemente era SIBO.

Pautas de rifaximina recurrentes y poco más que una hoja con algunas instrucciones y pautas de alimentación muy dispersas. Sin ninguna guía. Sola ante el peligro. Me asusté tanto que en una semana apenas pude alimentarme más allá de una tortilla francesa, canónigos y zanahoria.

Después alguien me habló de una nutricionista que sabía de estos temas. Acudí con toda mi fé puesta en ella. Conseguimos bastantes cosas, al menos empezó a cambiar mi punto de vista acerca de la alimentación. Empezó a interesarme la alimentación vegetariana, puesto que con su dieta sólo comía carne una vez a la semana (ahora ya sé que eso no ayuda nada a mi salud, y que debo comer más proteína animal porque es lo que a mi me va bien). Pero lo que más tengo que agradecer a esta profesional, fue la reeducación de mi paladar para no necesitar el azúcar. Gran descubrimiento.

¿Qué pasó entonces?

Mi vida cambió radicalmente porque, a la vez que cambió mi dieta, también cambió la forma en la que me sentía y pensaba. Conforme iba mejorando mis síntomas digestivos, también mejoraba mi estado de ánimo. Y eso me llevó a entender definitivamente que lo que ocurría en nuestro interior, tenía algo que ver con lo que ocurría en nuestro cerebro.

Tras eso, volvieron a pasar varios años en los que yo decidí seguir teniendo una alimentación parecida. Ya sabes, algunas cosas se convierten en hábitos, y otras desaparecen si no le damos la importancia que tienen. Ya no me encontraba tan mal, pero no estaba bien. Aún así, sobreviví bastante bien y en 2016 me quedé embarazada de mi «dragona» (algún día os contaré por qué la llamamos así).

El oasis del embarazo.

En ese embarazo me dió un hambre voraz pero de cosas que ya no comía. Palmeras de chocolate, pizza… recuerdo un día que mi cuerpo me pedía puré de patatas de esos de paquete, con mucha sal (no me preguntes por qué). Y ahí que me fuí yo a buscar mi puré a una gasolinera porque era domingo y estaba todo cerrado…

En fin, que gané muchísimo peso, imagínate. Cuando veía que me pasaba, intentaba controlar, pero después venía el hambre. Así que volví a entrar en el patrón del azúcar. Mágicamente, el embarazo fue un oasis digestivo para mi en cuestión intestinal, pero sí que sufría de muchísimas nauseas y ardores.

Hola de nuevo SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado, ya sabes).

Al año de nacer mi hija, empecé de nuevo a escuchar los borborigmos cuando me acostaba. Ay ese sonidito de tripas dichoso… fue la señal que me avisó de que el SIBO seguía estando ahí.

De nuevo consulta con digestivo, pauta de Rifaximina, probióticos y nada más.

Decidí que no quería eso, que iba a investigar. Leí y leí muchísimo. Que si la dieta fodmaps, que si herbáceos, que si grupos de Facebook… empecé a escuchar las palabras mágicas «disbiosis», «microbiota», «arqueas», «metano», «sulfuro», «complejo migratorio motor»… ¡Aquí hay un mundo! Qué fácil es perderse entre tanta información y tan pocos profesionales bien formados y actualizados.

Con todo ese batiburrillo de información y pandemia mediante, decidí hacerme un perfil de instagram como psicóloga. Un día se me ocurrió escribir sobre mi proceso digestivo y tuvo bastante éxito. Descubrí que no era la única que hablaba de estos temas en Instagram. Así que con el paso del tiempo, nació Gastropsique.

Siempre he sido inquieta y curiosa. No paro de inventar y los retos parece que se me quedan cortos. Así que para mi, este es, sin duda, un súper reto que quiero alimentar poco a poco.

La clave de mi cambio

Incluso a día de hoy, aun sigo buscando el origen de mi SIBO, ya que desde aquel momento ha vuelto a aparecer en tres ocasiones. Aunque he de decir con mucho orgullo que recientemente he conseguido erradicarlo de nuevo y negativizar mi curva (en noviembre del 2020), aunque aun estoy con tratamientos para mejorar mi salud intestinal. No lo he conseguido yo sola. Por fin alguien me recomendó, a raíz de contar mi historia en Instagram, a un profesional, nutricionista, que sí que realmente sabía. Llevo más de un año de tratamiento con él y lo he recomendado a todo el mundo.

Pero aquí va la parte más importante de todas, y es que también en 2020, me metí de lleno en un nuevo tipo de terapia. Digamos que una actualización de lo que ya había aprendido en la carrera. Las terapias contextuales y de tercera generación. He vivido el cambio en mis propias carnes, y nunca mejor dicho, porque desde que me trabajé bien, desde que supe de mis limitaciones, miedos, patrones de comportamiento… sonó un clic en mi mente y en mi vida. Entendí todo el estrés por el que había estado pasando a lo largo de mi vida y mis esfuerzos titánicos por autorregularme, que se me daba bastante bien, por cierto. No tenía ni idea de que mi principal fuente de estrés eran mis propios pensamientos, y mi incapacidad de expresar mis propias necesidades sin que me pareciera un muro infranqueable.

Además, como has leído arriba, os hablo no solo como paciente, sino como profesional. Soy Licenciada en Psicología, con casi 15 años de experiencia tratando a personas con todo tipo de problemáticas y he podido experimentar que la falta de información en cualquier tipo de circunstancia, siempre conlleva mucha angustia y sufrimiento.

Ese es el motivo principal por el que he creado este blog, para que tú no tengas que pasar por esa angustia y sientas que, tras leerme, tienes más seguridad y sabes cómo enfrentarte a esta nueva situación que es y será todo un reto.

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